viernes, 20 de mayo de 2016

7 hombres con bombín; Alex Nogués y Silvia Cabestany (Libros del Imaginario)


En su novela Momo (1973) Michael Ende presentaba a los Hombres Grises, unos sujetos sin escrúpulos que se nutrían del tiempo que estafaban a los demás. El sistema consistía en convencerlos para que ahorrasen la mayor cantidad de tiempo posible, así lo ingresarían en un Banco del Tiempo y, supuestamente, podrían usarlo después. Pero lo que ocurría en la práctica era que los seres humanos dejaban de hacer todo aquello que les supusiera la más mínima pérdida de tiempo. Prescindían de charlar con los demás, dormir, usar la imaginación o deleitarse en la contemplación del arte y las cosas sencillas. Una poco edificante forma de entender la vida que encuentra ahora unos herederos directos en 7 hombres con bombín (Libros del Imaginario).

 

Los protagonistas del cuento escrito por AlexNogués son siete seres con atuendos oscuros, sin tiempo para otra cosa que no sea el dinero y tan rígidos que ni siquiera saben reír. Pero las cosas empezarán a cambiar el día en que una ráfaga de viento hace volar muy lejos el bombín de uno de ellos. Cuando todos se lanzan en su busca empiezan a descubrir que la vida nos reserva otros colores en metafórica regañina a esa sociedad despiadadamente competitiva que ha hecho de la acumulación de riquezas su religión.



Ante un entorno que nos quita tiempo para lo que antes considerábamos esencial y nos obliga a prescindir de lo más humano,  Alex Nogués nos propone librarnos del bombín y dejarnos llevar por el viento para recuperar la capacidad de asombro, el gusto por las cosas sencillas y el contacto sincero con los demás.

 

Una llamada de atención emparentada con Ende pero en un tono más amable y cercano favorecido por las poéticas ilustraciones de Silvia Cabestany. Una divertida reflexión apta para lectores a partir de 5 años pero también recomendable para cualquiera de ésos adultos que, aunque no usen bombín, son incapaces de mirar más allá de su teléfono móvil.




Imágenes: Libros del Imaginario.

miércoles, 18 de mayo de 2016

El mulero; Oyvind Torseter (Barbara Fiore Editora)


El séptimo hijo de un rey se ve obligado a salir al rescate de sus hermanos mayores y sus esposas a los que un despiadado troll ha convertido en piedra. Esta trama, basada en el cuento tradicional noruego Un trol sin corazón, ha servido de inspiración a Oyvind Torseter (Oslo, 1972) para crear El mulero, de Barbara Fiore Editora.


Incalificable cruce entre novela gráfica y álbum ilustrado, en El mulero Torseter recupera los rasgos del personaje que ya protagonizara su título Agujero pero como prototipo esta vez de ése hombre común capaz de triunfar allí donde otros fracasan. Un héroe obligado a un viaje lleno de aventuras en el que atraviesa cuevas laberínticas, conoce a princesas temperamentales y se encuentra con animales parlanchines que le prestan ayuda. Una historia épica pero no exenta de humor sobre elecciones imposibles en un mundo desquiciante.



Pero si en algo comprobamos la capacidad de Torseter para llevar a su terreno los clásicos cuentos de hadas que tanto le fascinan es en las asombrosas imágenes de El mulero. Alarde de un creador versátil cuya habilidad en el manejo del dibujo, la fotografía, el collage o el troquelado le han convertido en uno de los ilustradores más imaginativos del panorama. Con influencias que abarcan desde los aterradores dibujos del noruego Theodor Kittelsen hasta Max Ernst pasando por Will Eisner, Hugo Pratt o el Dadá, Oyvind Torseter demuestra entender a la perfección cómo en Noruega los libros infantiles no sólo buscan la atención del pequeño lector.


Sin duda por eso El mulero es un perfecto ejemplo de cómo un cuento puede resultar atractivo para cualquiera que haya cumplido los diez años y esté dispuesto a dejarse fascinar.



Imágenes: Barbara Fiore Editora.

lunes, 16 de mayo de 2016

Brujarella; Iban Barrenetxea (Thule Ediciones)


La desaparición simultánea de un calcetín y de todas las ranas que habitan el bosque de Terragrís hace saltar las alarmas entre Brujarella y sus compañeras de la Hermandad de las Brujas: ¿Habrá alguna conexión entre ambos misterios? Para solucionarlo Brujarella se verá envuelta en una aventura donde deberá enfrentarse al excéntrico Marqués de Grenouille, pero no estará sola: le acompañan un lobo poeta llamado Hugo, la urraca Cornelia y Gustavo, un pingüino que un buen día decidió abandonar su hábitat helado para vivir en el bosque.

Primera novela del ilustrador Iban Barrenetxea, Brujarella (Thule Ediciones) es un cuento exquisito, una inteligente mezcla de intriga, buen ritmo y divertidísimas situaciones que imanta al lector desde las primeras páginas hasta el inesperado final. Una historia de amistad y venganza protagonizada por un reparto tan grotesco como entrañable, con unos héroes más bien torpes pero tocados por la suerte. Trama inseparable del sugestivo universo plástico propio concebido a medida en cada una de las extraordinarias ilustraciones, esta vez en un minucioso y valiente blanco y negro de inagotable matices. El sello más personal de un artista que ha puesto su inconfundible estilo al servicio de clásicos como Blancanieves, Alicia en el País de las Maravillas o el texto de Roald Dahl La cata, junto a otros títulos imprescindibles Pedro Melenas y compañía, Un cuento y veinti3 sonrisas o El único y verdadero rey del bosque, y cuya producción reúne galardones y reconocimiento internacional a través de exposiciones en Reino Unido, Italia, Portugal y Japón y traducciones al francés, ruso, japonés y coreano.

Recomendada para lectores entre 8-13 años, su magia diferente y el mimo que han puesto en ella tanto autor como editorial también hacen a Brujarella más que indicada para todos aquellos capaces de apreciar otra magia: la del valor del libro como objeto.



Imágenes: Iban Barrenetxea / Thule Ediciones.

viernes, 13 de mayo de 2016

Democracia; Alecos Papadatos, Annie Di Donna y Abraham Kawa (Alianza Editorial)

Estamos en Atenas, año 490 a.C. Es la víspera de la batalla de Maratón cuando un héroe ficticio llamado Leandro evoca sus vivencias. El recorrido incluye la pesadilla de las viejas tiranías y el aciago nacimiento de un nuevo sistema político alumbrado a partir de "una combinación de suerte y de contingencias históricas", pero también gracias a "la astucia, valentía y arrojo de un grupo de hombres excepcionales".

Gestado por los creadores del fenómeno Logicomix, Alecos Papadatos y Annie Di Donna y el escritor Abraham Kawa, Democracia (Alianza Editorial) supone la primera adaptación al cómic de la revolucionaria invención cívica que otorgaba la soberanía al pueblo así como el derecho a controlar a sus gobernantes.

Documentados en la revisión de clásicos como Herodoto, Tucídides o Aristóteles, pero también en estudiosos contemporáneos como Jaqueline de Romilly, Pierre Lévêque o Josiah Ober, los tres autores decidieron personificar la peripecia a través de un testigo imaginario como el artesano Leandro porque les facilitaba una perspectiva más cercana a los hechos. Las pasiones y desventuras de este narrador se mezclan con un proceso histórico donde la ciudad de Atenas se erige como gran protagonista junto al sibilino estadista Clístenes, secundados por el sabio Solón o el tirano Pisístrato y sus hijos Hipias e Hiparco.

Artísticamente curtido en la industria de la animación, Alecos Papadatos cuenta que su curiosidad por la democracia se remonta a la infancia, cuando sus padres se reunían con amigos y les escuchaba utilizar el término pero cada uno le daba un significado diferente. Hoy concibe la edificación del sistema democrático como determinante para conocer quiénes somos y recalca cómo cada momento histórico fue mucho más complejo de lo que hoy podamos imaginar. Por eso Papadatos, Di Donna y Kawa no ocultan la intención didáctica de una obra que busca conquistar al lector adolescente, objetivo que les ha llevado no sólo a explicar con la mayor sencillez posible los fundamentos democráticos básicos, sino también a prescindir de escenas de violencia y sexo que pudieran dificultar el acceso de este cómic a niños y jóvenes.

Con unos dibujos de colorista riqueza que recrean con riguroso detalle la vida cotidiana de la época, Democracia cuenta con prólogo del experto en cultura clásica Carlos García Gual quien define la obra como dramatizada y bien sazonada fusión de historia y novela, un relato ficticio tan interesante como bien construido y muy bien dibujado, y, por todo eso, atractivo y original, una trama bien equilibrada, cuya lectura puede ser divertida y servir para una aproximación fresca y actual a una época fascinante”.

Y sin duda una amena y útil revisión a un sistema tan fundamental en nuestras vidas como a menudo sujeto a peligrosos cuestionamientos.

Imágenes: Alianza Editorial.

martes, 10 de mayo de 2016

Alma y la isla; Mónica Rodríguez. XIII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil

 A lo largo de 2015 más de un millón de inmigrantes entre irregulares y refugiados llegaron a Europa sobre todo por mar. De ellos 270.000 eran niños, 26.000 estaban solos y 10.000 desaparecieron. Frágiles seres humanos con nombres y apellidos que Mónica Rodríguez ha intentado sacar de la mera estadística con Alma y la isla, la obra ganadora del  XIII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, 2016.


La idea de reflejar tantos sueños, miradas y miedos en una niña llamada Alma surgió al leer la autora una noticia sobre la isla de Lampedusa. Un lugar con centros de acogida tan desbordados que muchos pescadores han decidido dar cobijo en sus propias casas a los niños rescatados. Su propia experiencia en la relación de su hija con una niña saharaui que acogieron durante tres veranos, sirvió a Mónica Rodríguez para completar esta historia protagonizada por Otto, el hijo menor de un pescador y Alma, una niña negra llegada en una barca y acogida temporalmente en su casa.
El rechazo de Otto hacia una recién llegada que parece desplazarlo en las atenciones familiares, dará paso poco a poco a una complicidad capaz de superar las barreras idiomáticas o culturales. Diferencias salvadas en buena parte gracias a un amuleto que servirá a Otto para entender mejor el drama de Alma y que aporta un atractivo elemento mágico a la trama.

Emotiva reflexión sobre la migración, la empatía y los celos, Alma y la isla también incide en las frecuentes dificultades de comunicación entre niños y adultos. Un tema de especial interés para la autora: “Los adultos muchas veces no nos damos cuenta de lo que les pasa a los niños, o no lo valoramos en su justa medida, pensamos «son cosas de críos», estamos con nuestros asuntos, nuestra verdad, mucho más importante que la de ellos. Creo que los niños en esto son más intuitivos, ellos perciben más nuestra realidad que nosotros la suya. Es precisamente ese alejamiento entre las miradas de los adultos y de los niños, ese salto, esos intereses tan distantes algo que me inquieta y que me atrae y sobre lo que escribo muchas veces, tal vez para recordarme a mí misma que preste más atención al mundo de los niños.”

El jurado del Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil valoró que “la obra destaca por “ser una novela de iniciación y de aprendizaje con diferentes niveles de lectura, donde el elemento poético y la magia están muy presentes”. 

Dirigida a lectores a partir de 10 años, Alma y la isla no sería lo mismo sin las ilustraciones de Ester García. Dibujos delicados y sugerentes que aportan al texto un valor poético añadido.

El Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil se convoca anualmente desde 2004 con la intención de estimular la creación de obras en castellano dirigidas a lectores entre los ocho y los catorce años de edad.



Imágenes: Anaya Infantil & Juvenil

domingo, 8 de mayo de 2016

El pequeño jardinero; Emily Hughes (La Pequeña Impedimenta)




Un niño diminuto, con la única compañía de una lombriz llamada Wormito, vive feliz entregado a la tarea de cuidar un jardín abandonado que daría demasiado trabajo incluso a un adulto. Una noche siente que no puede más y formula un deseo en forma de ojalá. Así podemos resumir sin spoilers El pequeño jardinero, una delicada fábula escrita e ilustrada por EmilyHughes y publicada en España inaugurando la colección La Pequeña Impedimenta.

Con ecos de Pulgarcito y Los duendes y el zapatero de los Hermanos Grimm, El pequeño jardinero reivindica el valor de la perseverancia y el esfuerzo necesarios para alcanzar nuestros sueños, aunque a veces no podamos lograrlo sin ayuda. A la fácil identificación con el protagonista y su historia se suma el atractivo de una naturaleza que, como en su anterior obra, Salvaje (ganadora en 2015 del Premi Llibreter), Emily Hughes erige de nuevo en gran protagonista. Un entorno exuberante y lleno de matices que la ilustradora plasma a lo largo de cuarenta páginas de verdadero deleite visual, inspiradas, en parte, en el paisaje donde la autora y sus hermanos crecieron.

Para lectores a partir de 4 años, El pequeño jardinero ha sido traducido del inglés por Susana Rodríguez Álvarez.



Imágenes: Impedimenta.


















viernes, 6 de mayo de 2016

El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana); Max (Museo del Prado)



Corría el año 2005 cuando el Louvre de París inició una colección en la que destacados autores de cómic rendirían homenaje a los principales pintores y obras de dicha pinacoteca. Una iniciativa que el Museo del Prado hace ahora suya con el lanzamiento de El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana), novela gráfica que el Prado encargó Francesc CapdevilaMax (Barcelona 1956) como anticipo de ElBosco. La exposición del V centenario que abre sus puertas el próximo día 31.

Tomando como punto de partida el imaginario y la modernidad del pintor holandés, Max compone a un Bosco laico, epicúreo y con un sentido del humor decisivo en su aproximación a los vicios y debilidades del alma e inspirado a partir de las obras Extracción de la piedra de la locura, Las tentaciones de San Antonio Abad y El jardín de las Delicias. En el inicio la piedra de la locura aparece como metáfora de una fantasía desbocada, de esa imaginación inspiradora de la que ningún creador puede prescindir. En la segunda el protagonista se enfrenta a dicha fantasía como “reverso de un ojo que está mirando en otro lugar y nosotros ahora estamos viendo a través de él”. Una observación que finalmente le lleva a entender El jardín de las Delicias como una singular parada de los monstruos, una cabalgata de los encantados que, después de cinco siglos, todavía parece encerrar un misterio que nadie ha sabido desentrañar.

Minucioso y trabajador como El Bosco, Max abordó el encargo estudiando al detalle las técnicas pictóricas del holandés. Ante un pintor que algunas voces consideran precursor del cómic moderno por su carácter fragmentario, Max ha adaptado los códigos del El Bosco al siglo XXI y lo ha hecho dotando su bestiario de un movimiento que el pintor, a falta entonces de técnica viñetística, tan sólo llegó a sugerir.

Un proceso que abandona en el camino todo lo accesorio, incluidos los colores y  paisajes, para conservar tan sólo las indispensables referencias simbólicas. Aquellas pistas que para Max podrían arrojar alguna luz para entender cuáles eran los conflictos que llevaron a El Bosco a pintar semejantes escenas.

Imágenes: Museo del Prado.